domingo, 22 de marzo de 2009

Nadia, la ratera.

Vivir en las grandes ciudades tiene mil y una ventajas: grandes avenidas, monumentos, gente... pero a veces también hay que aprender a convivir con historias como la de Nadia. Nadia es una joven rumana de 14 años de edad que hace poco ha sido coronada la "Reina de los niños rateros". Este triste título se corresponde con sus 120 detenciones y sus 50 ingresos consecutivos en centros de acogida de menores. Nadia es, a ojos del mundo occidental del bienestar, una criminal más, a la que hay que detener 120 veces para evitar que siga interfiriendo en el buen desarrollo de la sociedad.

Esta es la realidad, que nos demuestra la dejadez de la Administración Pública en cuanto a la inserción de menores inmigrantes: las leyes sobran, pero falta voluntad. Total, ¿a quién le importa que Nadia se pase el día en Gran Vía robando carteras? ¿Qué importa el tiempo que tarde en gravitar hacia sus vecinos, los chulos de Montera? Será una más, un número en una lista de gente non-grata, y nadie va a reclamar su virginidad su inocencia o su infancia.

Este puede ser un caso aislado, o especialmente llamativo, pero deja sobre la mesa la realidad de nuestra sociedad, tan "moderna" y "avanzada": se discute sobre si un feto de 2 meses es un niño, se retiran las tropas de Kosovo y se busca el cadáver de Marta del Castillo, pero los niños rumanos de la Cañada Real siguen buscando en la basura algo mejor.

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